El blues de la inmortalidad.
EL BLUES DE LA INMORTALIDAD.
Incluso si todo esto no suficiente para dilucidar un elemento de fantasía en el Cosmos, esta fantasía nuestra no debería ser relegada completamente a los reinos de la utopía. Ya que depende de los últimos avances de la ciencia y la tecnología, la fantasía del cosmismo ha madurado lo suficiente para que las cuestiones del inmortalismo y el interplanetarismo se conviertan en el “orden del día”.
En alguna esquina de una avenida transitada, una niña sostiene, con la fuerza de una planta de fusión termonuclear, que la noosfera es el nuevo plan de vida supremo, tanto para el individuo así como para la humanidad en su conjunto, y que el momento de poner en marcha la realización de este plan siempre ha sido y será ahora.
Hoy en día, desde nuestro mundo, Zemlja, o como solía llamarse en los 60, la Tierra, vemos esta época con ojos diferentes. La cosmovisión de antaño está pasada de moda. Los motores de la Vostok ya no son impresionantes. Las máquinas voladoras no inspiran pasión y empocilgan el aire que respiramos. Y esto no es todo lo que rompe esa ilusión. Los “rugientes años sesenta” dieron paso al trastorno generalizado de ansiedad cósmica de los setenta y la caída de, en una década muy, muy posterior, de la utopía interestelar obrera y la consolidación de la civilización socialista mas allá de nuestra cuna.
La apertura se ha derrumbado, y el anhelo es ...una afección tan común como lo era la muerte. Las familias de la clase trabajadora viven día a día, pero se preguntan si sus vidas no son más que un viejo blues de la inmortalidad. Se bebe entre barajas amarillas y vasos resecos en contra de la gravedad en búsqueda de una expresión desafiante. No hay oprimidos, pero todo ser busca su consuelo en los sueños de un futuro diferente. La alcohólica y solitaria agente del comisariado tiene tanto en común en nuestra visión de los años setenta como un lazzaroni vagabundo, sorbiendo el aroma sólido de su cigarro, en su recuerdo de los sesenta.
Aquí os encontraréis tanto con ella como con él, y cuando visitéis sus tierras, debéis tener en cuenta ambas imágenes: el optimismo cosmista y la incompatibilidad del cosmos con la psqiue humana.
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